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El papel de lo extraño
[Ucronías]
por Alí Rendón

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Domingo 20 de julio de 2003 
La carriola en el túnel

La encontraron en octubre de 2001 abandonada en un punto sobre Miguel Hidalgo, calle subterránea de la ciudad de Guanajuato capital. Un grupo de universitarios hizo el presunto descubrimiento. Lo que parecía ser una carriola olvidada por turistas extranjeros en un túnel, se reveló como una silla pediátrica PCI para infantes con parálisis cerebral. En el manillar de aquel armatoste metálico con bases y correas posicionadoras, descubrieron una serie de controles que fueron retando su curiosidad. Al operar una de las palancas notaron el arranque de un malacate motorizado que tensaba el arnés del capazo y un juego de correas para manos y pies. Por su parte, un interruptor similar a un gatillo activaba un sistema de electrocución incapacitante o TASER ubicado en el asiento de la carriola. En el chasis reportaron la existencia de un sistema de operación de jeringas hipodérmicas distribuido en la zona de los descanzapiés. Hasta el momento se desconoce más sobre este hallazgo que ya alimenta leyendas urbanas. 

Domingo 7 de septiembre de 2003
Conéctate a un monstruo

Lo que comenzó a principios del año 2000 como una terapia para niños huérfanos, terminó siendo un producto siniestro para adultos en EE. UU. Se trata del “Reconnect”, un cordón umbilical hecho de silicona. Tranature, la empresa fabricante, aseguró su utilidad para “reconectarse con el entorno seguro de la gestación por medio del primer juguete de todo feto: el cordón umbilical” [sic]. Pero en lugar de reducir los niveles de ansiedad al adherir el cordón a las personas y reconectarlos con su primer pasado lúdico, lo que se logró en más del 15% de los usuarios fue producir estados de desapego en los que sentían ajenas a sus madres. Los afectados sospecharon de recuerdos infantiles implantados y tuvieron pesadillas en las que eran criados tanto por mujeres con máscaras de mico, como por mujeres sepultadas por escombros, y hasta por seres de múltiples cabezas deformes, gelatinosas y malolientes. Todo esto resultó en demandas legales y en el rápido retiro del producto del mercado.


Domingo 13 de julio de 2003 
El elefante de los cuentos

Los fines de semana un hombre disfrazado de elefante caminaba barritando por los portales del centro de la ciudad de Celaya, Guanajuato.  Se le conoció en la década de los 60 como “El elefante de los cuentos”. A cambio de unas monedas el hombre extendía una trompa de cartón hasta el oído de cualquier niño para contarle un cuento breve. Sin embargo, a finales de los 90 sería señalado por varios internautas como una leyenda urbana: en cadenas de correo se difundió el rumor de que el hombre contaba a algunos niños historias inapropiadas para su edad, llegando a causarles pesadillas y otras alteraciones del sueño. En un archivo adjunto se incluían fotos de una libreta de bolsillo perdida presuntamente por el hombre. Esta contenía grotescos dibujos que ilustraban ángeles y aparatos de tortura adaptados a cada edad comenzando desde los tres meses. Al final de la libreta había una lista con nombres y edades que el sujeto iba recolectando en cada abordaje a los niños.


Domingo 24 de agosto de 2003
A solas con dos teléfonos

El 31 de octubre de 2002 miles de usuarios en México leyeron un correo electrónico. Era un reto para jugar con dos teléfonos y recibir como premio la realización de cualquier deseo. Cientos de jóvenes reportaron haber seguido las instrucciones a solas durante la noche. Estas consistían en encender las luces de toda la casa. Lo siguiente era dejar un teléfono inalámbrico fijo o un celular bajo la cama de una habitación. Luego el jugador tenía que buscar otro escondite y llamar con su teléfono móvil al número de aquel teléfono bajo la cama. Algunos adolescentes tuvieron que ser auxiliados más tarde. Ocultos en roperos, alacenas, cortinas o cajas, presentaban estados de intensa crisis nerviosa. Dijeron haber escuchado una voz contestando la llamada y amenazándoles para no cortarla. El juego consistió en ser buscados por el presunto interlocutor en cada habitación y ver apagarse las luces de cada una hasta oírlo despedirse con la casa en completa oscuridad. 


Domingo 21 de septiembre de 2003
El caso Sikornik (1.a parte)

La mañana del 11 de agosto de 1995, Zofia Blizniak, una niña de siete años que jugaba en el parque del bosque Wolski, al oeste de Cracovia, se separó de sus padres y hermanos. Estuvieron buscándola durante media hora hasta que la hallaron con un niño cerca del área del zoológico. El pequeño de ocho años parecía confundido, lloraba y daba explicaciones que ni Zofia ni su familia pudieron comprender. Lo único claro era que el niño, de nombre Bialas Jacek, estaba perdido. Al verse cuestionado por los adultos y las autoridades, Bialas dijo no saber dónde estaba su madre ni recordar el nombre de esta siquiera. Nunca se pudo dar con el paradero de su familia. Tampoco se pudo constatar la identidad de Bialas Jacek. Era como si en vez de perderse otro niño en el mundo, uno apareciera de repente. Hasta la fecha, al misterio se le conoce como El caso Sikornik, por estar situado en esta colina que es el punto más alto de Cracovia. [Continuará.]

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Alí Rendón (Celaya, 1980). Trabajando arriba de un reloj atómico, con núcleos de cesio 133, cayó en la cuenta de que las palabras también son núcleos, pero de significados y emociones poderosísimas. Desde entonces escribe. Fue becario del PECDA y ganó un premio. Si alguna vez lo perdido (Ediciones Periféricas, 2023) es su libro más reciente. Su esposa es la narradora Lunena y le escriben una cápsula del tiempo a su hija.

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